En ese momento, ahí tirado en la cama, el corazón le latia tan fuerte que lo notaba en todo el cuerpo. Haciendo un enorme esfuerzo por controlar su respiración para no despertarla, cogió el movil para mirar la hora con su mano temblorosa.
Siempre fue como un gato. Un gato al que desde pequeño no le dieron amor por que simplemente no lo pidió y cuando lo probó quiso más y más.
Aunque la primera vez que alguien demuestra afecto por un gato al que nunca han querido, lo que recibe esa amable persona es el rechazo y la desconfianza. La confusión de un gato que no sabe que es lo que están haciendo con él y que si es una manera de hacer daño, es una manera extraña de hacerlo.
Aunque no hay manera mejor.
Las 17:38 y todavía sigue durmiendo ella. Las 17:38 y todavía sigue despierto él.
Pobre gatito, que se cree especial por que le han dado amor y no sabe que todo el mundo tiene alguien que le quiera.
Todo el mundo menos él, que le bufa a quien le acaricia.
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si me bufas, te meto una leche...
ResponderSuprimirmanosrápidas, tusabes